Explore "Gladys Fairfield" by Alberto Blest Gana on Textopian. Read with annotations and highlights.
En compañía de sus padrinos y otros amigos jugó bridge hasta las doce de la noche, ganando con imperturbable maestría. Le pareció, al verse en la calle, que su impaciencia de hombre feliz lo había hecho precipitarse y empleó todavía media hora en pasear por la población solitaria. Era ya cerca de la una cuando llegó a la puerta de la sala de recibo de Gladys. En vez de golpear ensayó de torcer el picaporte. La puerta cedió como si la abriesen de adentro. Gladys estaba allí, esperándolo. Para dar entrada al joven al través de la puerta entreabierta había reculado dos o tres pasos. Florencio avanzó hacia ella risueño y elegante, sin ninguna manifestación que hiciera sentir a la turbada joven que ella misma se había puesto en su poder.
Gladys, demudado el semblante por la emoción, le tendió las dos manos, como lo haría con un amigo predilecto. No hubo en su ademán nada de equívoco, nada que hubiese autorizado a Florencio a responder con alguna demostración de amante seguro de su triunfo. Dominándose para no dejar reflejarse en sus facciones la contrariedad que le causaba ese recibimiento enigmático, sostuvo imperturbable la profunda mirada de la joven.