Explore "El cura nuevo" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
El pueblo no gusta de curas que en el desempeño de su sagrado ministerio pequen de menos o de más. Por eso ha inventado la frase «en menos que se persigna un cura loco,» y aunque no haya inventado otra contra las misas largas, la suple asistiendo de mala gana o no asistiendo a ellas.
Según las autoridades eclesiásticas más competentes, la misa rezada no debe durar menos de veinte minutos ni más de treinta. Yo conozco una aldea de Vizcaya de gente tan morigerada y piadosa como trabajadora y sencilla a donde no ha muchos años fue un cura nuevo que se hizo en poco tiempo objeto de la animadversión de sus feligreses hasta el punto de tener que trasladarle el señor obispo a otro curato, y todo a pesar de ser celosísimo en el desempeño de su ministerio. Las faltas que le achacaban sus feligreses eran dos: la primera que hasta los días de trabajo, después de emplear cuarenta minutos en la misa rezada, empleaba otros veinte en lecturas morales, o exortación oral desde el púlpito; y la segunda, que para reprender los vicios de aquella aldea encarecía las virtudes de la suya, privando con lo primero al vecindario de un tiempo que le era indispensable para-el trabajo y mortificando con lo segundo su patriotismo, pues con razón se ha dicho que las comparaciones son odiosas.