Explore "Un siglo en un minuto" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
La torre de Mariaca era sombría y triste como ninguna, a lo que contribuían los espesos robledales que la cercaban y su lejanía de toda otra habitación humana. Con esta tristeza armonizaba la de sus moradores. Fortun estaba casi siempre ausente de su hogar, porque lleno de rencores y enemistades, no tanto porque esto fuese muy común en los caballeros de su tiempo como por efecto de su carácter naturalmente díscolo, continuamente andaba en querellas y guerras, ya por cuenta propia o ya como aliado de tales o cuales banderías. Y casi era esto una felicidad muy grande para la desventurada Ochanda; cuando Fortun estaba en su casa, allí estaba con él la guerra, y de esta guerra Ochanda era la principal víctima, porque Fortun parecía complacerse en martirizar a su mujer con infundados celos y con esquiveces y torturas de todo linaje.
-¡Ah! ¡Cuán distinta era la vida de Ochanda de aquella que había soñado en el hogar paterno, y cuán diferente el hombre con quien se veía unida de aquel que había entrevisto en sus sueños de felicidad casi celeste!