Explore "Tragaldabas" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ya nadie daba un ochavo por la vida del rey cuando Tragaldabas llegó a la corte. El rey era muy amado de su pueblo; pero la gente elegante (aunque no toda, por supuesto) se puso de mal humor cuando corrió la voz de que acababa de llegar un médico que probablemente salvaría a S. M., y era porque ya había consentido en lucir sus ricos trajes en el entierro de S. M. y en las fiestas de la coronación de su sucesor.
¡Qué! ¿Dicen Vds. que esto es inverosímil, que tengo muy pobre idea del corazón humano? Pues yo les contaré a Vds. un cuento que no lo es. Ustedes habrán oído hablar mucho y bien de la señora de López, muy conocida en la buena sociedad de Madrid por su elegancia y caritativos sentimientos, de que hablan con frecuencia los periódicos. Paos una mañana que Madrid se despoblaba para ir a ver apretar el gañote a un reo, (operación que debo ser en estremo ingeniosa y divertida cuando el pueblo que debe ser el más culto de España gusta de presenciarla) supe al llegar s la puerta de aquella elegante y caritativa señora, que el reo había sido indultado por la reina doña Isabel II, y como precisamente en aquel instante viese a la señora de López bajar por la escalera, deslumbradora de belleza y elegancia, me apresuré a decirla: «Señora, no se moleste Vd. en salir, que la reina ha perdonado al reo.» Y la señora de López haciendo un gesto que parecía quererse tragar a la reina, se volvió atrás exclamando:-¡Qué fastidio!