Read "La hora de todos y la fortuna con seso" by Francisco de Quevedo y Villegas online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Un alquimista hecho pizcas, que parecía se había distilado sus carnes y calcinado sus vestidos, estaba engarrafado de un miserable a la puerta de uno que vendía carbón. Decíale:
-Yo soy filósofo espagírica, alquimista: con la gracia de Dios he alcanzado el secreto de la piedra filosofal, medicina de vida y trasmutación trascendente, infinitamente multiplicable; con cuyos polvos haciendo proyección, vuelvo en oro de más quilates y virtud que el natural el azogue, el hierro, el plomo, el estaño y la plata. Hago oro de yerbas, de las cáscaras de güevos, de cabellos, de sangre humana, de la orina y de la basura: esto en pocos días y con menos costa. No oso descubrirme a nadie, porque si se supiese, los príncipes me engullirían en una cárcel, para ahorrar los viajes de las Indias y poder dar dos higas a las minas y al Oriente. Sé que vuesa merced es persona cuerda, principal y virtuosa, y he determinado fiarle secreto tan importante y admirable: con que en pocos días no sabrá qué hacer de los millones.