Explore "Los tres sorianitos" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
A sí que partió del campamento Felipe del Estero, empezó a observar Otaduy que había de rendirse a los indios o sostener un asedio. Porque llegaban de todas partes los sublevados, los de las tribus de los Toba, los Mocobis, los Vilelas. Ellos vociferaban en sus dialectos, ellos amenazaban violentamente. Ellos, disponían de armas, porque, alguien, aún no se ha averiguado oficialmente, pero se supone que se trata de agentes extraños, acuden desde lejos, con oportunidad maravillosa para que en el día de la conjura contra el Gobierno Argentino, los rebeldes estén bien armados.
Las disposiciones que tomó Otaduy fueron muy sencillas, pero muy enérgicas. No tenía nadie que le amparase. Él y los hijos menores de Cerdera eran todo el ejército. Fue obra milagrosa el que las palabras de Otaduy influyeran de tal suerte en los dos niños, Generoso y Basilio, que ambos se convirtieron improvisadamente en veteranos. Obedecían toda orden, y hallándose, como estaban, dispuestos a morir, les hizo entender Otaduy que, la única defensa posible estaba en la disciplina.