Jeromín by Luis Coloma — Read

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Al pisar Don Juan de Austria por primera vez la Italia, desembarcando en Génova, apresurose a enviar a Roma a su anciano mayordomo mayor, don Hernando de Carrillo, conde de Priego, para que besase en su nombre el pie al Pontífice, le diese gracias por su nombramiento de generalísimo y le ofreciese como el más sumiso y obediente de sus hijos. Contestole el Papa con el viejo mayordomo las mismas textuales palabras que le había escrito ya en su Breve: «Que por hijo le tenía, que se apresurare a pelear, porque en nombre de Dios le aseguraba la victoria y que para su honra y acrecentamiento le prometía el primer reino que se conquistase al Turco»[21]. Al mismo tiempo que Priego al Santo Padre envió Don Juan a Venecia a don Miguel de Moncada para visitar a la Señoría, también en su nombre, darle ánimos y anunciarle que muy en breve estaría en Mesina para resolver lo que más conviniese a todos.

El recibimiento que hicieron a Don Juan de Austria en Génova dejole confuso y perplejo después del golpe recibido en Barcelona, y puso por testigos al comendador mayor y a Juan de Soto de que ni él había procurado semejantes honores ni encontrado tampoco medio hábil de rechazarlos. Hízose, en efecto, para recibirle en Génova, lo que jamás se había visto allí hasta entonces: el Dogo en persona y la Señoría le esperaban al pie del desembarcadero, y los duques de Saboya, Parma, Florencia, Ferrara, Mantua y todas las ciudades de Lombardía enviaron allí sus representantes para recibirle y festejarle. Hospedole Juan Andrea Doria en su palacio, y dio en honra suya un famoso baile de máscaras, en el cual encantó a todos el generalísimo por su maestría incomparable en las difíciles danzas de aquella época.

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