Jeromín by Luis Coloma — Read

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Disparó el primer cañonazo la galeaza capitana, mandada por Francisco Duodo, y arrancó de cuajo la mayor de las cinco farolas que coronaban la popa en la galera de Alí-Pachá; el segundo destrozó las rumbadas de una galera próxima y el tercero echó a pique una fusta que se adelantaba para transmitir órdenes. Hubo entonces un movimiento espontáneo de retroceso en toda la línea turca, que el valor de Alí-Pachá refrenó al instante. Abalanzose a la caña del timón, y con la rapidez de una flecha hizo pasar La Sultana por entre las galeazas sin disparar un tiro; siguiole toda la flota, rota ya y deshecha su línea de formación, pero dispuesta a unirse otra vez salvado aquel obstáculo, como se unen las aguas de un río después de pasados los postes de un puente que las detienen y dividen. Comenzó el choque entre ambas armadas por el cuerno izquierdo cristiano y el derecho turco. Atácole Mahomet Scirocco por el frente, con tal rabia y empuje y tal alboroto de gritos y salvajes alaridos propios de los turcos cuando combatían, que logró atraer la atención sobre un solo punto, y deslizar, mientras tanto, por el lado de tierra, algunas de sus galeras ligeras, que atacaron por la popa a la capitana de Barbarigo; viose entonces éste en gravísimo aprieto, porque la galera de Mahomet Scirocco había abordado la suya por la proa y entrábanse ya los turcos hasta el árbol de mesana; defendíanse los cristianos como fieras acorraladas en la popa, y Barbarigo mismo desde el castillo les dirigía y animaba. Tenía alzada la visera del casco, y recatábase con la rodela de la nube de flechas que cruzaban los aires. Descubriose un momento para dar una orden, y entrole una por el ojo derecho y se le clavó en el cráneo. Murió al día siguiente.

Corriose entonces el gravísimo riesgo de que, apoderados los turcos de la capitana veneciana, destrozasen todo el cuerno izquierdo y arremetiesen después contra el centro por el flanco y por la popa, haciéndoseles entonces fácil la victoria. Marino Contarini, sobrino carnal de Barbarigo, conjuró el peligro. Abordó la galera de su tío por la banda de babor con toda su gente, y trabose sobre la capitana la pelea más furiosa quizá que registra aquella jornada memorable. Todo era allí rabia, todo ira, todo era carnicería, todo espanto; hasta que arrojado Mahomet Scirocco por la capitana veneciana y acorralado a su vez en la suya propia, sucumbió al fin a sus heridas agarrado a una borda; allí le degollaron y le arrojaron al agua. Cundió entonces el espanto entre los turcos, y volviendo las proas a tierra las pocas galeras que quedaron libres, allí encallaron, salvándose a nado su diezmada gente.

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