Explore "Jeromín" by Luis Coloma on Textopian. Read with annotations and highlights.
En la tarde de aquel mismo día 7 de octubre de 1571 paseábase San Pío V por una cámara del Vaticano oyendo la relación que le hacía su tesorero, monseñor Busotti de Bibiana, de varios asuntos confiados a su cargo; padecía el santo anciano horrendos ataques de piedra, y como le arreciase de ordinario el mal estando sentado, solía recibir y despachar las más de las veces en pie o paseando. Detúvose de repente el Papa en mitad de la estancia y alargó el cuello en la actitud del que escucha, haciendo al mismo tiempo a Busotti señal de que callase. Acercose después de breve rato a una ventana, y abriola de par en par, asomándose a ella siempre en silencio y en la misma actitud escudriñadora. Mirábalo asombrado Busotti, y su extrañeza se convirtió en pavor al ver que el rostro del anciano Pontífice se transfiguraba de repente, que sus llorosos ojos azules se volvían al cielo con expresión inefable, y que sus manos juntas se elevaban, ligeramente temblorosas; erizáronsele los cabellos a Busotti, comprendiendo que sucedía algo sobrenatural y divino, y así permaneció más de tres minutos, según depuso después con juramento el mismo tesorero.
Arrancose al cabo de éstos el Papa de su arrobamiento, y con el rostro radiante de júbilo, dijo a Busotti: