Explore "Los bandidos de Río Frío" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los domingos siguientes, a poco más o menos, se repitió la misma escena, con la diferencia de que tuvo algunas ofertas y que la mayor fue de 25 pesos. El producto del sable de Lecuona iba consumiéndose y llegaba el momento en que volvería al empeño el jorongo, la toquilla, las enaguas y hasta las camisas. Evaristo había ya rebajado el precio a sesenta pesos, y sin embargo no hallaba comprador.
Se decidió entonces a correr diariamente las calles, a entrar en las casas y a vender por bien o por mal; y ya se ha reconocido la tendencia de su carácter, con sólo haberse dedicado un año entero a ese trabajo.