CAPÍTULO 29
PARTE II
El viaje
CAPÍTULO 29Visible text2 paragraphs
Puestos de acuerdo Relumbrón y Lamparilla, se encontraron en la casa de diligencias el miércoles de la semana siguiente a la en que tuvieron la conferencia de que hemos dado cuenta en el capítulo anterior. Lamparilla llevaba los papeles necesarios para enterarse, aunque fuese a vista de pájaro, de los linderos, y Relumbrón quiso instalar personalmente a la familia alemana en la venta de Río Frío, y para que de pronto le fuese útil en el viaje, en la covacha del carruaje venían dos cajones que encerraban los útiles, víveres, vinos y conservas más indispensables para un almuerzo improvisado.
Como de costumbre, la diligencia de Veracruz partió a las cuatro de la mañana y caminó sin tropiezo ni accidente hasta que comenzó a encumbrar la montaña. Allí se apareció la escolta. El examen que hizo Relumbrón al sacar la cabeza por la portezuela, y encontrarse con caras siniestras y patibularias, le confirmó en la idea que tenía por las narraciones de diversas personas que habían hecho el viaje, de que la tal escolta era más bien una temible cuadrilla de bandidos que no de honrados militares, guardianes de la ley, como les llamaba el licenciado Bedolla cuando solía escribir parrafillos en los periódicos que protegía en los tiempos felices de su privanza en Palacio.
