Los bandidos de Río Frío coverCAPÍTULO 43
CAPÍTULO 43

PARTE II

Los negocios de Lamparilla no van de lo peor

CAPÍTULO 43Visible text2 paragraphs
Durante el transcurso del tiempo que Relumbrón había empleado en tejer su extensa red con una habilidad de que apenas se ha podido dar una débil idea, las cosas públicas, como ya se ha indicado antes, marchaban no sólo bien, sino que parecía que una especie de verano había sucedido a las tempestades que años atrás habían soplado en la siempre vacilante organización del gobierno, que pasaba de la exagerada libertad a la dictadura militar. En la época en que se desarrollan los acontecimientos que refieren los últimos capítulos, había una dictadura militar que producía los beneficios de la paz y una seguridad relativa; pero ésta, minada en sus cimientos por la escasez de dinero para pagar a un ejército numeroso que no podía mantener la nación; mas por el momento reinaba un alegre verano.
Valentín Cruz, olvidado completamente y reducido a la nulidad, pasaba de un escondite a otro, sin poder alzar la cabeza. Los Melquiades, asegurados (por medio de su abogado, que los engañaba) de que jamás el Ministerio de Hacienda daría la orden para poner a Moctezuma III en posesión de sus bienes, seguían disfrutándolos y, por su propio interés, mantenían en orden los distritos de Ameca y Chalco y perseguían a los ladronzuelos sueltos que solían aparecer y que no estaban filiados en la cuadrilla de Hilario; éste, astuto y temible, se portaba bien y hacía sus rondas no sólo en el camino de Río Frío, sino por los pueblos del valle. Los rumores de un levantamiento por el rumbo de Jalisco se habían desvanecido completamente, no obstante los calumniosos informes de Relumbrón, y el Ministerio de la Guerra se hallaba completamente satisfecho de la conducta del gobernador.