CAPÍTULO 55
PARTE II
Sepultura de plata
CAPÍTULO 55Visible text2 paragraphs
Largo rato quedó don Pedro Martín con la cabeza apoyada en sus manos. Cuando salió del aturdimiento causado por la casi inverosímil relación que acababa de escuchar, su frente estaba bañada en sudor.
-Es preciso apurar el cáliz hasta la última gota. Jesucristo nos ha dado el ejemplo -dijo levantándose y paseándose agitado de uno a otro extremo de la biblioteca. ¡Clara complicada en estas atrocidades!… Clara, no… pero su marido sí, casi es lo mismo. Después de las pruebas que tengo y de haber escuchado a estas mujeres -continuó diciendo- ya no puedo excusarme, tengo, como quien dice, todos los hilos de una trama tenebrosa, y la sociedad reclama mis servicios; no puedo excusarme, sería una cobardía, una falta que jamás me perdonaría yo y que pesaría hasta mi muerte sobre mi conciencia. Quizá esta mujer, excitada por la venganza, ha mentido en muchas cosas o por lo menos ha exagerado, y si voy a proceder de ligero y a quedar en ridículo, manchando la reputación de personas altamente colocadas en la sociedad como ese Relumbrón, ¿qué va a decirse de mí, y qué papel voy a representar? Acabar con el porvenir de esa niña que va a casarse con el marqués, es cosa terrible.
