Explore "La calandria" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.
A las primeras inciertas claridades sucedieron rosados fulgores que se desvanecían en violadas ondas; el rosa se tornó en púrpura, y poco a poco se hizo más y más vivo, más intenso, hasta tomar el color del fuego y convertirse en un amarillo deslumbrador.
Huyeron las sombras que dormitaban en las vertientes y en los mil repliegues de la cordillera; huyeron, desgarrando sus capuces en los picachos. El volcán parecía envuelto en una gasa de oro. La luz inundó el valle, y haciendo espejear las vidrieras de los edificios lejanos y los azulejos de las cúpulas, centellando con reflejos de plata en los faroles de las calles, suntuoso y magnífico como un soberano persa, el sol apareció en el horizonte, entre dos montañas.