Explore "Los usurpadores" by Francisco Ayala on Textopian. Read with annotations and highlights.
En aquel tiempo en que los hombres sabían hacer dignidad del servicio y servicio de la vida, porque vivían para la muerte, un monje de sangre real fue sacado de la devoción en que vivía absorto, y elevado entre los hombres a ocupar el trono.
Hasta ese mismo instante había ignorado Ramiro el Monje su destino. Nacido para ignorarlo, creció y maduró en esa ignorancia -una ignorancia distinta de la que pertenece al común de los mortales-; pues, ¿quién conoce, en verdad, su propio destino? Con barruntos, sospechas, anhelos y expectativas se adelantan manos ciegas a tantear la presunta imagen del futuro para decaer luego, y retraerse, y desistir, y plegarse a las formas rugosas que las rocas y peñascos del mundo imponen a la impetuosa blandura vegetal de cada alma. Pero la de Ramiro había brotado de espaldas a su destino, mirando hacia otro, hacia un destino apócrifo, y alzando las ramas a un cielo que parecía prometerse a su cabeza tonsurada como gloria y corona única.