Explore "Incertidumbre" by Hermine Oudinot Lecomte du Noüy on Textopian. Read with annotations and highlights.
De esta manera fue como Juan entró de aprendiz en la fábrica de cristales de Creteil. El señor Aubry lo confió desde luego al guardián del establecimiento, un viejo obrero inválido, cuya mujer, como no tenía hijos, aceptó gozosa la misión de cuidar al chico. Instalado así en familia, en una pequeña casita a orillas del Marne, Juan se aclimató fácilmente a su nueva residencia. Él, que conocía apenas el Sena, quedó admirado de aquel río que se ofrecía a su constante contemplación. Las hermosas campiñas que lo rodean, lo encantaron al extremo de apresurar la metamorfosis de su ser moral, hasta entonces incrédulo y rebelde. Un sentimiento de inmensa gratitud hacia su bienhechor, lo invadió; todas las noches, al acostarse, murmuraba estas palabras infantiles, a manera de plegaria: ¡Gracias, patrón!
Y dicho esto se dormía en plena felicidad.