Read "Satiricón" by Petronio online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
No dejé correr mucho mis lágrimas, y, temiendo que viniese Menelao, nuestro huésped, y me hallase solo, hice un hato de mis útiles y me trasladé a otro albergue en un barrio poco frecuentado y próximo al mar.
Allí estuve tres días sin salir.
El recuerdo del abandono e ingratitud de Giton estaba siempre presente en mi pensamiento; me golpeaba el pecho., sollozos desgarradores exhalando, y exclamé en mi violenta desesperación más de una vez: - ¿Por qué no se abrirá la tierra para tragarme? ¿Por qué la mar, tan funesta hasta para los inocentes, me respeta?
Maté a mi huésped y escapé al castigo; me salvé de la arena donde me dejaron como muerto y, por premio de tanta audacia, heme aquí abandonado como un mendigo, como un desterrado, en una taberna de esta miserable villa griega. ¿Y quién es el que me impone esta soledad?
Un adolescente manchado con toda clase de crímenes que, según confesión propia, ha merecido ser desterrado de su país; que debe su libertad, su manumisión, a las más vergonzosas complacencias, sodomita, cuyos favores fueron vendidos al que más caro los pagaba, y que fue comprado para servir de mujer. ¿Qué más? ¡Oh, dioses!
De ese otro que tomó los vestidos de mujer a la edad en que otros toman la toga viril; que desde su más tierna infancia renunció a su sexo; que, en una prisión, hizo de hembra por placer de viles esclavos; que, después de haber pasado de mis brazos a los de un rival, como una prostituta, desata los lazos de nuestra amistad y ¡sin pudor!, cual lamas vil de todas las mujerzuelas, en una sola noche sacrifica todo a una nueva pasión.
Ahora yacen juntos todas las noches como amantes cariñosos, y acaso en este momento, dando treguas al placer, se burlan de mi abandono.
O yo no soy hombre, y hombre libre, o yo lavaré mi afrenta con su infame sangre.