Read "Satiricón" by Petronio online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
No dudes que es así; el que, enemigo de todos los vicios, insiste en marchar por el camino derecho, más pronto o más tarde, sus costumbres, distintas de las generales, le atraen el odio de la mayoría (¿quién podría, en efecto, aprobar lo contrario de lo que le place hacer y hace comúnmente?).
Después, los que solo se preocupan de amontonar riquezas, no quieren que ningún hombre sea considerado sino en relación a su fortuna, así que por más que se jacten, dicen los ricos, de su talento literario como don superior, ellos no tienen más remedio que ceder el paso a los hombres adinerados. - No sé por qué, le dije, sucede siempre que el talento es hermano de la pobreza.-Suspiré, y: -Haces bien, dijo el anciano, en dolerte de la suerte de los literatos. -No es eso, contesté, lo qué me hace suspirar.
Mi dolor procede de otra causa mucho más grave.-Y por esa propensión humana a la confidencia relaté mi aventura, le conté mis cuitas y me dolí de la perfidia de Ascylto, pintándola con los más sombríos colores. -¡Ojalá, gemí, que el pérfido huésped que me obliga a la continencia fuese capaz de dolerse de mi situación!, pero es un criminal encallecido, doctor en iniquidades.-Vista mi ingenuidad. trató de consolarme, y para disipar mi tristeza me contó una aventura galante de su juventud en los siguientes términos: