Satiricón by Petronio

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Contemplábamos toda la trifulca por un agujero hecho por Eumolpo poco antes en la puerta, de la que hizo saltar el picaporte; y yo aplaudía cada golpe recibido por el anciano; sin embargo Giton, siempre compasivo, opinaba que debíamos salir y socorrer al poeta en aquel trance.

Como mi resentimiento no se había disipado aún, para castigar a Giton por su intempestiva piedad, le apliqué un solemne puñetazo en la cabeza.

El pobre muchacho, deshecho en llanto, fue a tenderse sobre el lecho, y yo seguí aplicando la vista para no perder detalle de la escena, y gozaba viendo maltratar a Eumolpo, lo cual apaciguaba mi cólera.

De repente aparece Bargates, el procurador del distrito que había interrumpido su cena para restablecer el orden, y comenzó con voz terrible a denostar a los borrachos y vagabundos.

Se había hecho llevar en una litera por estar baldado de ambas piernas.

Luego, reconociendo a Emulpo: -¡Cómo!, exclamó; ¿eras tú ¡oh flor de los poetas! tú la víctima de esos miserables? ¿Y han osado levantar la mano sobre ti? ¿Y todavía no han escapado a esconderse donde yo no los vea?-Después, al quedarse solos, aproximándose más al poeta: -Mi mujer, dijo con aire sumiso, me desdeña.

Así que, si me amas, haz una sátira contra ella para que se avergüence de su conducta.

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