Explore "El círculo carmesí" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
La noche siguiente, cuando faltaban tres minutos para las diez, un coche blindado hizo su entrada lentamente en la plaza Steyne y se detuvo en la esquina con la calle Clarges. Minutos más tarde, Thalia Drummond entraba en la plaza por el extremo opuesto. Llevaba una larga capa negra y el sombrerito con el que se cubría la cabeza estaba sujeto por un grueso velo anudado bajo su barbilla.
Sin vacilar un instante, abrió la puerta del coche y se introdujo en su interior. Allí reinaba la más absoluta oscuridad, pero se podía distinguir confusamente la figura del conductor. Éste no volvió la cabeza ni hizo ademán de arrancar el coche, aunque ella podía sentir la vibración del motor bajo sus pies.