Explore "Un Faccioso Más y Algunos Frailes Menos" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las escenas y conversaciones de aquella noche dejaron en el espíritu de Salvador un dejo de amargura, y así se esforzaba en apartarlas de su memoria, considerando que reproducían en pequeño cuadro lastimoso de la Nación española. La confusión de pareceres, el incesante conspirar con recursos misteriosos y fines mal determinados, las repugnantes connivencias de la policía con los conspiradores de todas clases, no eran cosa nueva para él; pero había cobrado tal odio a estos fenómenos políticos, manifestación morbosa de nuestra miseria, que de buena gana se marchara a los antípodas o a cualquier región apartada dónde no oyera ni viera lo que allí mortificaba sus ojos y sus oídos.
La experiencia, el profundo conocimiento de las personas, los viajes y la desgracia, habíanle dado elementos bastantes para construir en su pensamiento una patria muy distinta de la que pisaba, y la inmensa superioridad de esta patria soñada en parangón con la auténtica era en él motivo constante de padecer y aburrimiento. Por eso decía:-«Mucho han de variar las cosas, mucho han de aprender los hombres para que la política de mi desventurado país pueda llegar a serme simpática, y como yo, por muchos años que Dios me conceda, no he de vivir lo bastante para ver a mis compatriotas instruidos en lo que es libertad, en lo que es ley y en lo que es gobernar, lo mejor será que no me afane por esto, y que deje pasar, pasar, contemplando desde mi indiferencia los sucesos que han de venir, como se miran desde un balcón las figuras de una mascarada».