Explore "La Piedra Angular" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una fúnebre pausa siguió a la respuesta de Rojo. Moragas se quedó helado. Aquella cifra le confundía como puede confundir un sofístico raciocinio. El hombre que tenía delante había ejecutado cinco veces el movimiento de brazo que manda a otro hombre a la eternidad.
Así que don Pelayo dominó el estupor, preguntó de un modo incisivo: