Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras tanto, Porfirio seguía entregado por entero a someter las rebeliones en su contra, sobre todo, la promovida por la oposición lerdista. A diferencia del iglesismo que era un movimiento más civilista, con Lerdo estaban militares de mayor capacidad combativa. En el exilio acompañaban a Lerdo, organizando desde allí la insurrección armada, Mariano Escobedo, que tenía el prestigio de haber sido el jefe militar vencedor del Imperio de Maximiliano en Querétaro, y generales de renombre como Carlos Fuero, José Ceballos y el coronel Sóstenes Rocha. En la Habana se encontraba Ignacio Mejía que, aun resentido con Lerdo por haberlo separado del Ministerio de Guerra, había derrotado a Díaz en la revuelta de la Noria y lo mantuvo a raya durante la de Tuxtepec. Pero nada pudo Lerdo con la astucia, la perseverancia y la fuerza militar de Porfirio. El caso más sonado fue el fracaso de la incursión por el norte del país de una pequeña tropa encabezada por Mariano Escobedo.
Luego de año y medio de preparativos militares en Estado Unidos, cruzan el Río Bravo, son derrotados y Escobedo, con la sola compañía de tres ayudantes, se refugia en Cuatro Ciénegas, Coahuila. Hasta allí llega el coronel Ponciano Cisneros, quien toma prisionero al dueño de la Hacienda y esto obliga a Escobedo a salir de su escondite y entregarse para salvar a su amigo y protector, Jesús Carranza.