Explore "El hombre que amaba a los perros" by Padura, Leonardo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ramón Mercader estaba convencido de que París era la ciudad más fatua del mundo y que los franceses y su gobierno socialista estaban traicionando a España, negándole el apoyo salvador que la República pedía a gritos. Pero se sintió satisfecho cuando Tom le abrió la puerta del departamento del último piso de la calle Léopold Robert y descubrió cómo desde las ventanas del ala norte podía ver el bulevar Montparnasse mientras desde el balcón, mirando al sur, se entreveía el bulevar Raspail, a la altura del Café des Arts.
-Está muy bien, ¿no? -comentó Tom, mientras le entregaba las llaves. Céntrico y discreto, muy burgués pero un poco bohemio, como te corresponde.