Morsamor coverCAPÍTULO 24
CAPÍTULO 24

PARTE 3: Las aventuras

CAPÍTULO XXIV

CAPÍTULO 24Visible text2 paragraphs
En un extremo de la ciudad y en espacioso edificio, Morsamor con toda su gente estaba acuartelado. No llegaban a ciento ochenta, porque más de ciento habían perecido en la batalla. Cargados de riquísimo botín, consolábanse los vivos de la muerte de sus compañeros de armas. Limitado el incendio a la gran cámara, el alcázar dio extraordinarias riquezas a los que, después de Morsamor, le entraron a saco.
Los caballos y los elefantes, de que Tiburcio y los suyos se habían apoderado, cedidos luego o vendidos a Balarán, príncipe de los brahmanes, produjeron cuantiosa suma de rupias.