Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
A los quince años de su reino renovó el templo e hizo cercar de muro muy fuerte doblado espacio de tierra alrededor del templo, de lo que antes solía tener, con gastos muy grandes y con magnificencia muy singular, de la cual daban señal los claustros grandes que hizo labrar, y el castillo que mandó edificar junto con ellas hacia la parte de Septentrión: aquéllas las levantó él de principio y de sus fundamentos, y renovó el castillo con grandes gastos, como asiento de aquella ciudad y de todo el reino, y púsole por nombre Antonia, por honra de Antonio. Y habiendo también edificado para sí un palacio real en la parte más alta de la ciudad, edificó en él dos aposentos de mucha grandeza y gentileza, y a ambos puso los nombres de sus amigos, llamando el uno Cesáreo y el otro Agripio. Por memoria de ellos, no sólo escribió y mandó pintar estos nombres en los techos, sino también mostró en todas las otras ciudades su gran liberalidad: porque en la región de Samaria, habiendo cerrado de muro una ciudad muy hermosa que tenía más de veinte estadios de cerco, llamóla Sebaste y llevó allá seis mil vecinos, y dióles tierras muy fértiles, adonde edificó también un templo muy grande entre aquellos edificios, y cerca de él una plaza de tres estadios y medio, lo cual todo dedicó a César, y concedió a los vecinos de esta ciudad leyes muy favorables.
Habiéndole dado César por estas cosas la posesión de otra tierra. edificóle otro templo cerca de la fuente del río Jordán, todo de mármol muy blanco y muy reluciente, en un lugar que se llamó Panio, adonde la sumidad y altura de un monte levantado muy alto, descubre una cueva muy umbrosa por causa de un valle que le está al lado, y de unos peñas muy altas se recoge el agua que de allí mana, la cual es tanta, que no tiene ni se puede tomar ni hallar hondo en ella. Por la parte de fuera de la raíz de la cueva nacen unas fuentes, las cuales, según algunos piensan, son el Drincipio y manantial del río Jordán; pero después, al fin, mostraremos lo que se debe creer como muy verdadero.