Las guerras de los judíos by Flavio Josefo

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Las tristezas y fatigas domésticas tuvieron envidia de la dicha y prosperidad pública de Herodes, y sus adversarios comenzaron por su mujer, a la cual él mucho amaba. Porque después que alcanzó las honras y poder de rey, dejando la mujer que había antes tomado, natural de Jerusalén, y por nombre llamada Doris, juntóse con Mariamma, hija de Alejandro, hijo de Aristóbulo, por lo cual vino en discordia su casa principalmente, aunque antes también, pero más claramente después de su venida de Roma. Porque por causa de los hijos que había habido de Marianuna, echó de la ciudad a su hijo Antipatro, habido de Doris, dándole licencia de entrar en ella solamente los días de fiesta. Después, por sospechar del abuelo de su mujer, Hircano, que había vuelto ya de los partos, lo mató. Habíaselo llevado preso Barzafarnes después que ocupó la Siria. Por haber tenido misericordia de él, lo habían librado los gentiles que vivían de la otra parte del río Eufrates. Y si los hubiera él creído cuando le decían que no pasase a tierras de Herodes, no fuera muerto; pero atrájole el deseo del matrimonio de Herodes con su nieta, porque confiándose en él, y con mayor deseo de ver a su propia patria, vino. Movióse Herodes a esto, no porque Hircano desease ni procurase haber el reino, sino por saber y conocer ciertamente que le era debido por ley y por razón.

De cinco que tuvo Herodes de Marianuna, tres eran hijos y las otras dos hijas. Habiendo muerto el menor de éstos en los estudios en Roma, los otros dos, por la nobleza de la madre, y porque habían nacido siendo él ya rey, criábalos también muy realmente y con gran fausto. Ayudábales a éstos el grande amor que tenía con Mariamina, el cual, acrecentándose cada día, encendía a Herodes en tanta manera, que no podía sentir alge de lo que le dolía, por causa de aquella a quien tanto amaba.

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