CAPÍTULO 14
PARTE 3: El lobo y el pastor
La casa del crimen
CAPÍTULO 14Visible text2 paragraphs
El día le pasé en la mayor desesperación: mis hijos lloraban extrañando a su casa, a su padre, y yo no me atrevía ni a salir de mi cuarto; allí me hice servir la comida. La vieja me obedecía y callaba.
Cerca de la oración llegó don Celso, y yo corrí a su encuentro, por el deseo de saber lo que había pasado en casa de mi marido, durante mi ausencia.
