CAPÍTULO 69
PARTE 2
Del más raro y más nuevo suceso que en todo el discurso desta grande historia avino a Don Quijote
CAPÍTULO 69Visible text2 paragraphs
Cantando el madrigalete Don Quijote y durmiendo la vida Sancho, les llegó el nuevo día, y al declinar de la tarde de éste la última burla de los Duques. Y fué que les rodearon hasta diez hombres de a caballo y cuatro o cinco de a pie y entre denuestos e improperios los llevaron al castillo de los Duques. Y allí se encontraron sobre un túmulo, con el cuerpo muerto de Altisidora, para resucitar a la cual mandó Radamante que sellaran el rostro de Sancho con veinticuatro mamonas y doce pellizcos, y seis alfilerazos en brazos y lomos. Y a pesar de su resistencia hiciéronle así seis dueñas y resucitó Altisidora. Y viendo Don Quijote la virtud que el cielo puso en el cuerpo de Sancho, pidióle de rodillas el que entonces, teniendo sazonada semejante virtud, se diera algunos azotes para desencantar a Dulcinea.
Y lo cierto es, a pesar de las torpes burlas de los Duques, que el cuerpo de Sancho tiene virtud para desencantar y resucitar doncellas. Del cuerpo de Sancho se alimentan los Duques y sus lacayos y sus doncellas; del cuerpo de Sancho, en última instancia, procede el que Dulcinea pueda llevar a sus favoritos al templo de la eternidad de la fama. Sancho se azota con el trabajo para que puedan otros, libres de él, enamorar a Dulcinea; los azotes de Sancho hacen al héroe héroe y a su cantor cantor celebrado, y al santo santo y al poderoso poderoso.
