Sobre el fascismo by Antonio Gramsci — Read

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(El castor, perseguido por los cazadores que quieren arrancarle los testículos de los cuales se extraen sustancias medicinales, para salvar la vida, se arranca por sí mismo los testículos). ¿Por qué no ha habido defensa? Poco sentido de la dignidad humana y de la dignidad política de los partidos: pero estos elementos no son dones naturales, deficiencias propias de un pueblo en forma permanentemente característica. Son "hechos históricos" que se explican con la historia pasada y con las condiciones sociales presentes. Contradicciones aparentes: dominada una concepción fatalista y mecánica de la historia (Florencia, 1917, acusación de bcrgsonismo) y no obstante se producían actitudes de un voluntarismo formalista desvaído y trivial: por ejemplo, el proyecto de constituir en 1920 un consejo urbano en Bolonia únicamente con los elementos de la organización, esto es, crear una copia inútil, sustituir un organismo histórico arraigado en las masas, como la Cámara del Trabajo, con un organismo puramente abstracto y libresco. ¿Existía al menos el fin político de dar una hegemonía al elemento urbano, que con la constitución del consejo venía a tener un centro propio, dado que la Cámara del Trabajo era provincial? Esta intención faltaba absolutamente y, por otra parte, el proyecto no fue realizado.

El discurso de Treves sobre la "expiación": este discurso me parece fundamental para entender la confusión política y el diletantismo polémico de los líderes. Detrás de estos forcejeos está el miedo a las responsabilidades concretas, tras este miedo la nula unión con la clase representada, la nula comprensión de sus necesidades fundamentales, de sus aspiraciones, de sus energías latentes: partido paternalista, de pequeñoburgueses que se integran a la comitiva como moscas labradoras. ¿Por qué no defensa? La idea de la psicosis de guerra, y que un país civilizado no puede "permitir" que se produzcan ciertas escenas salvajes. También estas generalidades eran disfraces de otros motivos más profundos (por otra parte, estaban en contradicción con la afirmación repetida siempre después de cada crimen: ¡siempre dijimos que la clase dominante es reaccionaria! ), que siempre se centran en el rechazo de la clase, es decir en las "dos clases": no se consigue comprender qué sucederá si la reacción triunfa, porque no se vive la locha real, sino únicamente la lucha como "principio libresco". Otra contradicción en torno al voluntarismo: si se está contra el voluntarismo debería apreciarse la "espontaneidad". Pero no: lo que era "espontáneo" era cosa inferior, indigna de consideración y ni siquiera digna de ser analizada. En realidad, lo "espontáneo" era la prueba más aplastante de la ineptitud del partido, porque demostraba la escisión entre los programas sonoros y los hechos miserables. Pero mientras, se producían los hechos "espontáneos" (1919-20), dañaban intereses, perjudicaban posiciones adquiridas, suscitaban odios terribles en gente pacífica, hacían salir de la pasividad a estratos sociales estancados en la podredumbre: creaban, precisamente por su espontaneidad y por el hecho de que eran desaprobados, el "pánico" genérico, el "gran tenor" que no podían dejar de concentrar a las fuerzas represivas en el despiadado intento de sofocarlos.

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