Sobre el fascismo coverCAPÍTULO 22
CAPÍTULO 22

PARTE 12: De los «Cuadernos de la cárcel»

SINDICATO Y CORPORACIÓN

CAPÍTULO 22Visible text2 paragraphs
Dificultad que encuentran los teóricos del corporativismo en encuadrar el hecho sindical (organización de las categorías) y sorda lucha entre los sindicalistas tradicionales (por ejemplo, E. Rossoni) y corporativistas de mentalidad nueva (por ejemplo, Giuseppe Botrai y Ugo Spirito). En realidad, Rossoni no logra superar la vieja concepción del sindicalismo formal y abstracto, pero también es cierto que tampoco Bottai y Spirito lograre comprender y superar la exigencia que, aunque tosca y sordamente, representa Rossoni. Por otra parte, tampoco Bottai y Spirito están de acuerdo. Bottai afirma que el sindicato es una institución necesaria que no puede ser absorbida por la corporación, pero no consigue definir qué debe ser y qué función debe tener el sindicato. Spirito, por el contrario, con una lógica formal, sostiene que el sindicato debe ser absorbido por la corporación, pero en esta absorción no aparece cuáles tareas nuevas y cuáles nuevas formas deban resultar. Spirito, en dos escritos sobre el libro de Bottai (Il Consiglio nazionale delle corporazioni. Mondadori, Milán, 1932, pp. XI + 427), el primero publicado en Leonardo de marzo de 1933 ("Il fascismo nella fase corporativa") y el segundo en Italia letteraria del 26 de marzo de 1933 ("Origine e avvenire della corporazione fascista"), alude a su desacuerdo con Bottai. Escribe Spirito en este segundo artículo: "De qué perspectivas pretende hablar Bottai, se comprende por lo que él observa en el mismo artículo (artículo en Lo spettacolo italiano de septiembre de 1930), a propósito de la relación entre sindicalismo y corporativismo y por lo tanto entre sindicatos y corporaciones y entro corporaciones nacionales y corporaciones de categoría. En una nota publicada en Leonardo aludí ya a la decidida posición adoptada por Bottai contra todo intento tendiente a un corporativismo integral que resuelva en sí el sindicalismo. Sin embargo, pienso que el concebir de tal modo el desarrollo ulterior del corporativismo entra, dentro de la misma lógica de todo su pensamiento y de su acción política, dirigida a dar realidad y concreción a la corporación. Si la corporación no logra aún encontrar aquella riqueza que indudablemente le está reservada, es sólo porque no consigue absorber en sí al sindicato, al cual queda yuxtapuesta y en gran parte extraña. El sindicalismo de Estado ha dado el primer paso hacia el corporativismo: hoy es preciso plantear el problema de la superación definitiva de una forma social todavía demasiado ligada al pasado, y por ello en cierto modo limitadora de la originalidad del fascismo. El sindicalismo es la expresión del clasismo; con el sindicato de Estado las clases son puestas al mismo nivel impulsadas a una colaboración más espiritual, pero solamente con las corporaciones el clasismo será superado en serio y con él el principio de la competencia arbitraria (liberalismo) y de la lucha materialista (socialismo). Entonces la corporación se enriquecerá con la vida del sindicato y, liberada de la función de componer el dualismo inherente al ordenamiento sindical, podrá operar sin límites en la construcción de la nueva vida económica y política".
Resultan evidentes las razones por las que Bottai no acepta la tesis de Spirito, razones políticas y económicas, igual como resulta evidente que la construcción de Spirito es una no muy brillante y fecunda utopía libresca. Pero es interesante señalar que en verdad no se comprende tampoco qué es lo que entiende Spirito por sindicato y por categoría y cómo él parece no conocer la literatura existente sobre el tema. Se le podrían recordar las polémicas sobre la organización por fábrica (de tipo industrial) en contraposición a aquella por categoría; el distinto significado que la palabra "categoría" ha tenido (desde el simple oficio, por ejemplo de tornero, al de obrero metalúrgico, etcétera) y la misma discusión de si, a pesar de existir un progreso en la amalgamación de todos los elementos de una industria en un solo sindicato unitario, no sería aún necesario, por razones técnico-profesionales (desarrollo de las formas de trabajo, de los utensilios, etcétera), conservar ciertos rasgos de la organización por oficios, por cuanto el oficio se mantiene técnicamente distinto e independiente.