Explore "De sobremesa; crónicas 2" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Es para que reflexionen los partidarios de la paz á todo trance; hasta para pedir paz hay que armar guerra, y en verdad, sería muy triste que para convencernos unos á otros de que no debemos pelear con el moro, diéramos en pelearnos dentro de casa, sin que por eso el moro dejara de pelear con nosotros.
Lo de cuando uno no quiere dos no riñen, no siempre es cierto entre particulares; pero, en fin, siempre le queda al más prudente el recurso de acudir á la policía ó á los jueces, si se ve atropellado y no quiere responder al atropello en la misma forma brutal. Por desgracia, para las agresiones colectivas no hay otra apelación que la fuerza, y eso es lo que no han comprendido muchos en esta ocasión. ¡No queremos guerra, no queremos guerra! Nadie la quiere; pero. ¿Vamos á llamar á la pareja de la esquina ó vamos á querellarnos al juez de guardia? ¡Y que son de confianza los mirones que nos rodean para irles con el cuento de que no queremos belenes! ¡Ah! ¿No quieren ustedes guerra?, nos dirán. Pues ya están ustedes demás aquí. Y ¿qué dirán entonces los pacíficos? Habría aquello de: ¡Gran vergüenza! ¡Estamos vendidos! ¡Lo último que nos quedaba!.