Explore "La orgía perpetua, Flaubert y Madame Bovary" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Consistió principalmente en los esporádicos encuentros con Louise, que en esos cinco años no debieron pasar de una veintena (en algunos, los amantes se limitaron a reñir). Está probado que en el verano de 1853 se acostó efímeramente con la ex-mujer del escultor Pradier, Louise d'Arcet, con quien tenía relación amistosa desde años atrás. La primera tentativa amorosa con Louise d'Arcet, como le ocurrió con Louise Colet, fue un fiasco, pero luego se redimió e incluso se permitió ciertas inelegancias como aconsejar a Bouilhet que tratara a su vez de seducir a la ex-Madame Pradier: le aseguraba que era en la cama más eficiente que la Musa. [17] Se dice también que en 1854, durante un viaje a París, llegó a tener relaciones con la actriz Beatrix Per son, aunque no hay pruebas muy convincentes. [18] Sartre piensa que se masturbaba con frecuencia, pero esto sólo parece evidente, a juzgar por sus cartas, en la primera época de sus amores con Louise Colet (1846-1848), antes del viaje a Oriente.
(En un cajón de su escritorio guardaba unas pantuflas, un pañuelo, un mechón de cabellos de Louise, así como una ramita verde que cayó en el sombrero de la Musa en la primera cita de Mantes, y mientras escribía la primera Tentation muchas noches interrumpió el trabajo para acariciar esos objetos en un estado de viva inflamación). Pero en la segunda etapa de los amores, los años de Madame Bovary, no hay indicios de esas prácticas, y, en cambio, sí los hay de que pasó períodos de total inapetencia, como esta confesión a Louise del amanecer del 13 de abril de 1854: «Tu me dis que les idees de volupté ne te tourmentent guère. J'ai la même confidence à te faire, car je t'avoue que je n'ai plus de sexe, Dieu merci. Je le retrouverai au besoin et c'est ce qu'il faut». Años más tarde, Flaubert llegó a la convicción de que una intensa actividad erótica era perjudicial a la creación literaria, y de que, por el contrario, una cierta contención beneficiaba al novelista.