Explore "Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe" by Octavio Paz on Textopian. Read with annotations and highlights.
El Imperio español, cualquiera que sea nuestro juicio sobre su significación histórica, fue un edificio político imponente. Si fue asombroso el descubrimiento y la conquista de América, no lo fue menos la construcción de una compleja arquitectura social y administrativa que no se disgregó sino hasta comenzar el siglo XIX. El Imperio tuvo que enfrentarse a dos obstáculos en apariencia insuperables: la heterogeneidad de los pueblos que lo componían y la enorme extensión de su territorio. En cuanto a lo segundo: hay que pensar, para tener una idea de lo realizado, en los limitados medios de comunicación de que disponía el poder central antes de la invención de la navegación de vapor. Los viajeros se embarcaban en Cádiz y unos noventa días después, tras escalas en las Canarias y en las Antillas, llegaban al insalubre Veracruz. No un destino sino una pausa: ahí comenzaban el lento ascenso hacia el altiplano y sus ciudades.
Desde el desembarco, los viajeros se enfrentaban a la otra realidad que, junto a la extensión, caracterizaba al Imperio: la diversidad de las naciones bajo su dominio.