Explore "Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe" by Octavio Paz on Textopian. Read with annotations and highlights.
El gobierno de don Juan de Austria, el bastardo de Felipe IV, que se había presentado como un "salvador" de España, terminó en un fiasco. A su muerte, después de interminables y caóticos meses, fue nombrado primer ministro Juan Tomás de la Cerda, duque de Medinaceli. Estaba casado con la ambiciosa Catalina de Aragón, tan rica como él.
El duque gozaba de la amistad de Carlos II y no carecía de inteligencia pero no tenía ni voluntad ni imaginación: "en el exterior como en el interior aplicaba Medinaceli el sempiterno axioma de los estadistas mediocres, según el cual gobernar es transigir y transigir es ceder".95 El acto más recordado de su gobierno fue el auto de fe del 28 de junio de 1680 en el que participaron -esas ceremonias eran un espectáculo- el rey y la reina, los grandes de España, los dignatarios de la Iglesia y ciento dieciocho reos, casi todos de humilde condición, vagabundos sin oficio ni beneficio, lunáticos con delirio religioso, buhoneros, prostitutas, adúlteros y un puñado de pobres judaizantes. Treinta y cuatro fueron ajusticiados en efigie pues habían muerto antes o andaban prófugo; dieciocho fueron relajados, casi todos quemados vivos. El auto de fe, dice Lafuente, tuvo como finalidad política distraer al pueblo enfurecido por los desaciertos financieros del gobierno.