Explore "Honor de Artista" by Octavio Feuillet on Textopian. Read with annotations and highlights.
Debe reposar sobre algún principio científico, será tal vez un fenómeno de sugestión, ese afecto constante, seguro y marcado de todos los maridos hacia el hombre que sus mujeres aman. El pobre Fabrice no debía escapar a esa fatalidad: desde el regreso de Pierrepont mostraba por él aún más efusiva amistad que en los mejores tiempos del pasado, lo que quizás explicaba, el deseo de ganar para Beatriz la compañía de un tan consumado y brillante hombre de mundo cual era el marqués.
Habiendo mostrado éste una muy natural reserva en renovar sus visitas a la joven pareja, el pintor le dirigió reproches y lo mortificó a este respecto de una manera hasta enojosa; de todas las involuntarias torpezas en que incurrir pudo ante los ojos de su mujer nuestro pintor, no fue ésta la que menos dejó de chocarle, porque olvidando que Jacques ignoraba en absoluto el recíproco secreto de ella con Pierrepont, vio en la insistencia de su marido para atraer al marqués al domicilio conyugal una falta de tacto, una inhabilidad peligrosa, y lo que es más, un rasgo de maldad con respecto a ella. ¡Cómo! ¡cuando ella misma agotaba voluntad y valor por expulsar para siempre de su alma el pensamiento de ese hombre, que tanto había amado, era su propio marido quien se lo traía de la mano imponiéndole su presencia turbadora!