Descripción Colonial, Libro Segundo

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Prosiguiendo su viaje don Francisco de Toledo, Visorrey destos reinos, desde Guamanca al Cuzco, y llegando á esta ciudad, fué recebido solemnísimamente por el cabildo della y demás ciudadanos, y en la puerta de la ciudad, jurando de guardar los fueros y derechos della; al tiempo de firmar, el escribano de cabildo le dió una pluma de oro con que firmase. El primero dia de fiesta se lucieron muchas con toros y juegos de cañas guarnecidas con plata. Descansando allí unos pocos de dias del trabajo del camino, que lo es y muy áspero, aunque para Virreyes, obispos, prelados y otros personajes desta calidad no lo es tanto, llevando desde Guamanga noticia de los daños que los Ingas que se quedaron en los Andes y no quisieron salir cuando el marqués de Cañete el Viejo, de felice memoria, sacó al Inga (como dijimos), determinó por bien ó por mal sacarlos, allanarlos y reducirlos al servicio de Su Majestad, porque salian con mano armada y hacian particularmente daño, robando y matando en los términos de Guamanga y el camino Real que hay desde allí al Cuzco; por lo cual nombró sus capitanes á Martin de Arbieto de Mendoza, capitan general, á Martin de Meneses capitan, vecino del Cuzco, y á otros, é publicó la guerra con toda solemnidad acostumbrada; envió algunos criados de su casa, lanzas y arcabuces, que salieron desde Lima acompañándole, como tenian obligacion, mal pagados; entraron en las montañas de los Andes; los Ingas habian alzado y jurado á su modo por rey á un Inga, muchacho de 18 á 20 años, de la casa de los Ingas señores, porque viejo ni otro no habia más cercano; los cuales, viendo la pujanza de los españoles, ni los esperaron á batalla ni acometieron; antes se fueron huyendo un rio grande abajo, en pos de los cuales en balsas los nuestros se echaron; alcanzáronlo y prendieron al pobre muchacho y los principales de sus capitanes, con los cuales se volvieron al Cuzco muy victoriosos, porque ni de la parte de los nuestros ni de los Ingas hobo derramamiento de sangre.

Llegados al Cuzco, mandó el Visorrey que en la fortaleza que llaman del Cuzco, casa de don Carlos Inga, hijo de Paulo Inga, el cual ayudó á los españoles á conquistar el Collao con 40.000 indios que traia consigo, é fué con don Diego de Almagro el viejo á Chile, que no es muy fuerte, le mandó poner preso, creo sin prisiones; empero á sus capitanes todos en ellas y á buen recado con guarda de españoles lanzas y arcabuces, y de indios Cañares. Procedió contra el Inga y sus capitanes, y mandó á religiosos de nuestro convento del Cuzco los industriasen y enseñasen las cosas de la fe, para que si quisiesen ser cristianos los baptizasen, y lo mismo al Inga, los cuales, particularmente el Inga, como era de poca edad, en breve deprendió las oraciones, y persuadiéndole fuese cristiano y pidiese el sacramento del Baptismo, lo hizo é fué baptizado.

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