Explore "La silla del águila" by Carlos Fuentes on Textopian. Read with annotations and highlights.
No pretendo que me hagan caso. Un "consejero áulico" cumple con su deber aconsejando con buena voluntad -no basta- y buena información -no se nos da. Si logro sobrevivir esta desgracia será, precisamente, porque en esta ocasión el señor Presidente, desgraciadamente, sí me hizo caso.
Como es mi costumbre, dilecta amiga, invoqué los principios, que para eso tengo la oreja del Presidente. Soy el Pepito Grillo de su conciencia. Saco del armario mi colección de principios éticos. Acaso mi esperanza secreta, María del Rosario, es que mi conciencia quede a salvo aunque la realpolitik se vaya por el lado del pragmatismo. La realpolitik, sabes, es el culo por donde se expele lo que se come -caviar o nopalito, pato á l'orange o taco de nenepil.