Fortunata y Jacinta coverCapítulo 5
Capítulo 5

VOLUMEN 2 · Parte 7: La Boda y la Luna de Miel

CAPÍTULO 5

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A la mañana siguiente, Maxi estaba mejor, pero rendidísimo. Daba lástima verle. Su palidez era como la de un muerto; tenía la lengua blanca, mucha debilidad y ningún apetito.
Diéronle algo de comer, y Fortunata opinó que debía quedarse en la cama hasta la tarde. Esto no le disgustaba a Maxi, porque sentía cierto alborozo infantil de verse en aquel lecho tan grandón y rodar por él. La mujer le cuidaba como se cuida a un niño, y se había borrado de su mente la idea de que era un hombre.