Fortunata y Jacinta coverCapítulo 6
Capítulo 6

VOLUMEN 2 · Parte 7: La Boda y la Luna de Miel

CAPÍTULO 6

Capítulo 6Visible text2 paragraphs
Miraba el hueso del dátil que se acababa de comer, y como si el hueso le dijera que sí, hizo ella un signo afirmativo y algo desconsolado… «¡Vaya si lo estoy!». Quedose tan profundamente ensimismada, que olvidó dónde estaba. Pero levantándose de repente, echó a andar hacia abajo, como los que llevan en el cerebro ese cascabel que se llama idea fija. Había subido la luenga calle con aires de paseante, distraída, alegre, vago el mirar; bajábala como los monomaniacos. Al llegar frente a la iglesia, sacola de este embebecimiento un ruido de pasos que sintió tras sí. «Estos pasos son los suyos-pensó-; pues lo que es yo no miro para atrás. ¿Qué haré? Aprisita, aprisita».
La curiosidad pudo más que nada y Fortunata miró; no era. Más adelante sintió otra vez pasos persistentes y vio una sombra que se extendía por la calle, paralela a su sombra. Aquel sí era… ¿Miraría? No; más valía no darse por entendida… Por fin, la pícara curiosidad… Miró y tampoco era. Al llegar a su casa estaba más tranquila. Cuando Patria abrió la puerta, le preguntó: «¿Ha venido alguien? ¿El señorito está?… ».