Fortunata y Jacinta coverCapítulo 7
Capítulo 7

VOLUMEN 2 · Parte 7: La Boda y la Luna de Miel

CAPÍTULO 7

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Ya de noche pasó Fortunata a su casa. Su marido no había llegado aún. Mientras le esperaba, la pecadora volvió a ver el espectro aquel de su perversidad; pero entonces le vio más claro, y no pudo tan fácilmente hacerle huir de su espíritu. «Me han engañado-pensaba-, me han llevado al casorio, como llevan una res al matadero, y cuando quise recordar, ya estaba degollada… ¿Qué culpa tengo yo?». La casa estaba a oscuras y encendió luz. Al arrojar la cerilla en el suelo, esta cayó encendida, y Fortunata la miró con vivo interés, recordando una de las supersticiones que le habían enseñado en su juventud. «Cuando la cerilla cae prendida-se dijo-y con la llama vuelta para una, buena suerte».
Maxi entró cansado y meditabundo; pero al ver a su mujer se puso alegre. ¡Todo un día sin verla! Le había traído un paquete de rosquillas. ¿Y Juan Pablo? Al fin se arreglaría todo. Seguramente no iba a las islas Marianas, pero quizás le tendrían en el Saladero quince o veinte días. «Y merecido, hija. ¿Para qué se mete a buscarle el pelo al huevo?».