La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 1 coverCAPÍTULO 75
CAPÍTULO 75

EL PERIÓDICO CHINACO

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Como siempre, el nombre tiene vueltas y acepciones. Vicente Quirarte dice que proviene del náhuatl: tzinacatl, andrajoso. Otras versiones hacen crecer el término de una voz náhuatl que significa "nalga desnuda". Parece ser que el vocablo se usaba para denominar algunas guerrillas en la etapa de la Independencia. El caso es que el lema que eligieron para el periódico que habría de nacer el 16 de abril de 1862 (tres días antes de los primeros disparos) era: "Somos de a tiro chinaza / escribimos en chinaco / y a todo el que afloje tlaco [una moneda] / le daremos toma y daca".
La Chinaca nació huérfana de madre, abundante de padres, pobre y endeudada, vandálica en el adjetivo, sangrienta en la broma y engalanada de blusa roja. Estaba pensada, o más bien, iba saliendo día a día como un diario de cuatro páginas, sin florituras ni pretensiones de doctos alcances, que llegara al pueblo llano y lo enardeciera. La Chinaca se vendía en la librería de José María Aguilar y se leía a voz en cuello en las esquinas. En el cintillo bajo el grabado se decía claramente: "Escrito única y exclusivamente para el pueblo". En suma, para los que poco o ningún hábito tenían de leer, donde sólo uno de cada diez mexicanos sabía cómo hacerlo. En un país sin apenas librerías, sin bibliotecas, la prensa, sin embargo, juega un papel importante. Era un periódico destinado a los que usualmente ejercían el papel como envoltura (noble uso como el que más) y a los que querían hacer alcanzar "los dudosos placeres de nuestra salvaje cultura". Los habituales del periódico bajo el brazo interesaban menos.