Explore "La región más transparente" by Carlos Fuentes on Textopian. Read with annotations and highlights.
Rodrigo respiraba hondo y a su lado Ixca cubría con ambas manos la luz naranja del fósforo y sorbía con lentitud un cigarrillo. Iba atardeciendo sobre las copas azules del Paseo de la Reforma y el tránsito, a la altura de la calle de Sevilla, era en esos momentos escaso. Las dos figuras: una de estatura mediana, facciones delgadas sobre una piel verdosa que iba oscureciéndose en las cuencas hasta hundirse en los ojos como dos alas de cuervo que miraban los otros ojos, de almendra quemada, de Ixca, sus sienes pobladas de cerdas, sus anchos labios y sus facciones, alternativamente indígenas en pureza, pura y oscuramente europeas -de un mediterráneo asoleado y denso y ocioso en el mar y las estatuas que, fijándolo, lo continúan. Caminaban sobre la tierra suelta del Paseo. Rodrigo miraba cómo el polvo se acumulaba en los zapatos amarillos. Se sentía consciente de todos sus movimientos nerviosos. Y Cienfuegos como si no caminara, como si lo fuera empujando la leve brisa de verano, como si no tuviera esas piernas, esas manos que tanto estorbaban a Rodrigo. Ixca lanzó el cerillo al aire y dejó que el humo le ascendiera por las aletas de la nariz hasta nublarle la vista:
-Tú y yo hemos vivido juntos muchos momentos. Y creemos saber todo el uno del otro.