El fistol del diablo coverCAPÍTULO 20
CAPÍTULO 20

PARTE V

Churubusco

CAPÍTULO 20Visible text2 paragraphs
Rendidas de fatiga y lastimadas en su sistema nervioso, por las emociones de la noche anterior, las señoras que habitaban la quinta se retiraron a sus recámaras, y el sueño, bálsamo reparador de los más grandes pesares, vino en su auxilio, y les permitió que descansasen algunas horas.
Juan Bolao se aprovechó de esta momentánea tranquilidad; mandó ensillar su mejor caballo, y seguido de dos criados y con el salvoconducto de Rugiero en el bolsillo, se dirigió a la ciudad para enterarse de los importantes acontecimientos que habían pasado en pocas horas, y Juan se propuso aventurarse y hacer una visita a las líneas americanas.