CAPÍTULO 24
PARTE V
La fuga
CAPÍTULO 24Visible text2 paragraphs
Un día, cuando Teresa, Manuel, Valentín y Bolao estaban almorzando de mala gana, imbuidos siempre en cierta tristeza, pero con esperanzas en la próxima paz, se escuchó distinta y terrible la campana mayor de la Catedral, que tocaba a rebato, y a poco un ayudante de plaza, a todo correr y con el caballo cubierto de sudor y de espuma, se detuvo en la puerta de la quinta. Bolao se levantó de la mesa y lo introdujo.
-Mi general -dijo a Valentín-, las negociaciones de paz se han roto, y dentro de pocas horas el enemigo avanzará para apoderarse de la ciudad. El comandante de la plaza ordena que en el acto se presenten ustedes, pues van a mandar una columna para contener al enemigo, entre tanto se organiza la defensa de las garitas. Si ustedes no mandan otra cosa, me retiro, pues tengo todavía muchas órdenes que comunicar.
