CAPÍTULO 3
PARTE V
Población
CAPÍTULO 3Visible text1 paragraph
Lo que está poblado de Sur a Norte tiene de distancia setenta y seis leguas, y de Este a Oeste ciento seis, cuyo espacio encierra veinticinco pueblos de indios reducidos, inclusas las tres villas de Santa Fe, Santa Cruz de la Cañada y San Felipe Neri de Alburquerque. Se contienen en los términos dichos las poblaciones de los españoles ó vecinos, cuyo número de familias sube a seis mil. La tierra restante la habitan los gentiles independientes que no obedecen más que a sus pasiones particulares, entre cuyas tribus hay algunas que se comen a sus enemigos, otras los queman, otras los mutilan; algunas están en continua guerra y otras viven pacíficas. El odio de los primeros indios sublevados a los españoles de que hemos hablado, lo han heredado sus descendientes, y como no ha habido el esmero que debía en educarlos en las máximas religiosas, ellos continúan en sus antiguos desórdenes. Aunque las naciones reducidas se diferencian en sus idiomas, convienen en todo lo demás en el vestido: se embijan de colores, se arman y gritan de un mismo modo. Su color es cobrizo, son corpulentos y briosos, pero mal agestados, las orejas largas, de las que cuelgan anillos, uñas de animales y pedazos de concha; tienen poca barba, son muy ligeros en la carrera, y aunque el clima es frío están casi desnudos, porque sus vestidos se componen de unas botas, un mediano delantal que cubre sus vergüenzas, y un cotón, todo de pieles; las mujeres usan una manta cuadrada de lana negra muy estrecha, que andan con trabajo. Su alimento es el maíz; gustan mucho del trigo, del que hacen pan y tortillas; mas para ellos es plato regaladísimo el de ratones del campo asados o cocidos, y toda especie de insectos. Sus casas tienen dos y tres altos, pero son muy pequeñas y con la puerta a la azotea, acaso por temor de sus enemigos.
