Historia de la compañía de Jesús en Nueva España coverCAPÍTULO 4
CAPÍTULO 4

PARTE V

Sus bailes

CAPÍTULO 4Visible text1 paragraph
Tienen además de las casas en que habitan, en cada pueblo, una, dos, o más casas subalternas, capaces de poder abrigar dentro de su espacio a todo el pueblo, a las que llaman estufas, que más propiamente deberían llamar sinagogas. En estas hacen sus juntas, forman sus conciliábulos, y ensayan sus bailes a puerta cerrada. Los bailes supersticiosos son entre otros el de la tortuga, fortuna y cachina, que precisamente celebran en viernes con la asistencia del pueblo: el segundo lo bailan en obsequio de sus ídolos, y al que llaman Dios de la fortuna, de cuya mano creen que depende el buen éxito de sus empresas en la guerra, el logro de sus cosechas, la felicidad del parto de sus mujeres, y el acierto de sus tiros en la caza. Para este baile se embijan de negro hasta cien indios gandules, y puestos en cuatro líneas que forman cuadro, esperan el nacimiento del sol para dar principio a su canto, que arreglan al son de una calabaza, y de esta manera, sin moverse de un lugar a otro, siguen su baile hasta ponerse el sol que se retiran a cumplir con las últimas abominables ceremonias de su función. Los dos bailes restantes solo se diferencian de este en el canto, y en el desorden con que se encierran de noche hombres y mujeres en la estufa cuando bailan; siendo los movimientos de sus danzas otras tantas posturas lascivas, y gestos indecentes.