CAPÍTULO 223
LA INSOBORNABLE TERQUEDAD. MARIANO ESCOBEDO ANTE QUERÉTARO
CAPÍTULO 223Visible text2 paragraphs
Fue en una de aquellas jornadas, que en la memoria se te empastaba como un continuo sin descansos y donde las anécdotas se te apelmazaban en el recuerdo, todo perseguido por un sueño que nunca llegaba, que te descubriste, al pie de un cañón y animando a los artilleros a que corrigieran la alzada, tomando la mano de un muerto. Retiraste la mano suavemente, soltando los dedos helados con cariño, como si temieras turbar su sueño y distraer tus pesadillas. Los muertos eran personajes en la historia de cada día. Dormían. Estaban lejos. En una zona de la vida en que el descanso era posible.
¿Quién podía triunfar? A la corta, quién sabe, unos cuantos accidentes sumados, podían hacer de una victoria una debacle, como tantas veces lo habías visto en estos últimos años. Y si la mala suerte caía del lado republicano, todo sería como de recomenzar y recomenzar. Daban ganas de ganar, con tal de no empezar de nuevo.
