CAPÍTULO 224
MAYO, QUERÉTARO
CAPÍTULO 224Visible text2 paragraphs
Cuenta Ignacio Manuel Altamirano que "se presentaron en la línea ocupada por las tropas surianas frente a La Cruz [. ] dos extranjeros que parecían ser cabos o sargentos [. ] y allí manifestaron en palabras apenas inteligibles que se pasaban a nuestras filas. Se los envían a Riva Palacio en la hacienda de Callejas. Uno era austriaco. Tras el interrogatorio fingieron dormir y luego se escurrieron de nuevo a las filas enemigas". Con esa información Miramón diseñó una nueva operación de ruptura del cerco.
El 1º de mayo a las diez de la mañana, previa la instalación la noche anterior de algunos obuses y una batería frente a San Francisquito, Miramón intentará una nueva salida sobre la hacienda de Callejas y la Garita de México y los grandes edificios que la rodean. Tres batallones de infantería formaron columnas en la plaza, eran los cazadores franco-mexicanos, la guardia municipal de México y el 39 de línea, llevaban además un destacamento de ingenieros. Miramón dio el mando del millar (los republicanos los cifraban en dos millares, pero estos batallones estaban mermados por las jornadas anteriores) de combatientes al coronel Joaquín Manuel Rodríguez, que Alberto Hans describe como "un hermoso joven de bigote rubio, antiguo ayudante del Emperador, que se había distinguido desde el principio del sitio", pero que omite decir que era considerado por los republicanos como un repugnante traidor. Había combatido en el sitio de Puebla en 1863 y formó parte de los oficiales prisioneros que fueron deportados a Francia; allí los conservadores lo reclutaron y estuvo presente con la comisión que le ofreció el trono a Maximiliano.
