Ulises criollo coverCAPÍTULO 8282
CAPÍTULO 8282

Sobre el asfalto

CAPÍTULO 8282Visible text2 paragraphs
Con prisa regresaba cada vez a la metrópoli. Concluido el embrujamiento de los panoramas campestres, la vida en las poblaciones pequeñas se hace molesta por el hábito del billar y las libaciones alcohólicas. Se produce, además, la inquietud del retorno. La apariencia exterior de la ciudad es hermosa y espléndida. La vieja arquitectura es noble y serena. Las fachadas principales se han librado del gris moderno y conservan enjalbegados en rosa o en amarillo. Un sol que nunca falta aviva los tonos. La atmósfera se mantiene transparente y el clima siempre benigno invita a estar en la calle y a vivir puertas afuera. En cuanto a calidad auditiva, las campanas de las iglesias, los pregones melodiosos, el bullicio del tráfico y las voces de timbre claro engendran una sinfonía sin estridencias. Bien merecía la metrópoli de aquellos años el músico que le forjara su «suite» para colocarla caracterizada entre las poblaciones de armonía y en oposición de las capitales de la disonancia. Todavía recorríamos su extensión a pie casi de un extremo a otro. Las colonias modernas, vistosas y bien saneadas, empezaban apenas a crearse y los citadinos vivíamos entre las viejas casonas sin más recreo vegetal que el Zócalo y la Alameda.
La casa de los Braniff.